Los libros que no he leído | Juan Milián Querol

Julian Milian Querol

¿Qué libro que no he leído me ha influido más?

Sabes, Daniel, que ser comprador compulsivo de libros comporta ciertos problemas domésticos. De un tiempo a esta parte intento solventarlos inventando técnicas que me permitan desacelerar la acumulación de libros. Por ejemplo, a veces apunto los títulos que adquiero y los que leo para así ser consciente de la desproporción. Otras veces paso la jornada cargando una mochila con un par de ensayos y una novela que calman mi sed adquisitiva. Los resultados, sin embargo, son más bien frustrantes. Supongo que tomar café cada día en la librería +Bernat y haber descargado la aplicación de Amazon no ayuda. Con todo, no desisto en mi empeño y observo con esperanza cómo la última técnica parece que sí puede hacer mella en mis impulsos. He forrado el pasillo de casa con parte de mi biblioteca y así, no hay noche ni mañana que no sienta la presencia de miles de libros no leídos. Y, sí, me influyen, porque me hacen sentir que no voy a vivir lo suficiente para leerlos.

Ahí está, con la mitad de las páginas subrayadas porque sí, porque me gusta picotearlo y porque siempre que encuentro una cita de Tocqueville quiero leer su contexto. Recuerdo ahora cuando la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neuman explica la espiral del silencio, ese fenómeno que arrincona la razón para sublimar la lealtad, con una cita tocquevilliana que dice que el ser humano “teme el aislamiento más que el error”. Sí, he leído muchas páginas de La democracia en América, pero nunca ha llegado ese agosto que me permita trabajarlo de principio a fin. Como con la Biblia, voy leyendo un poco de aquí, un poco de allá. Vuelvo ahora y leo las líneas que subrayé del prólogo de Ángel Rivero -al que entonces no conocía y ahora admiro-. Dice que la idea de la “tiranía de la mayoría” hizo dudar de sus convicciones radicales a John Stuart Mill, aunque los remedios propuestos por Tocqueville le complacieron, a saber, gobierno limitado, división de poderes, descentralización y sociedad civil activa. Sigo hojeando el primer volumen. Tarjetas de embarque y una declaración de aduana me recuerdan mil anécdotas que sólo te contaré a ti, Daniel, cuando vaya a Palma, pero también son puntos de libro que me abren páginas maravillosas y que para mí concluyen algo a lo que le doy muchas vueltas estos días: si la democracia no es liberal pronto deja de ser democracia.

La democracia en America Alexis de TocquevilleAhí está, el libro, desgastado de tantos viajes que hemos compartido, sobre todo a Estados Unidos. Ha venido conmigo en todos ellos. Recuerdo con cariño el primero, recién graduado. Mi host family en Washington, viendo que paseaba el libro de arriba abajo, me acabaron regalando un ejemplar en inglés “para que lo tuviera en la versión original”. No me pareció buena idea corregir a quienes unos días antes me habían explicado la diferencia entre una pistola y un revólver, pero quizá tenían algo de razón al apropiarse al francés, ya que, como escribió Françoise Mélonio (Revista de Occidente, junio 2005), “para los norteamericanos, Tocqueville es a la vez un ciudadano de la Unión y, eternamente, su contemporáneo”.

Años después he vuelto a cargar con el primer volumen en mis periplos americanos, ahora con mi mujer. Ella, artista, con su maleta cargada de cámaras fotográficas y algo de ropa. Y yo, con algo de ropa y cargado de libros. No obstante, mi penúltimo intento de leer La democracia en América se produjo cuando una mañana recibo una llamada del consulado norteamericano y me proponen viajar a su país con un programa pensado para “entender las elecciones presidenciales de 2016”. Abrumado, ese mismo día metí el segundo volumen en mi mochila, mientras soñaba con poder emular a Tocqueville. No habría mejor oportunidad. En octubre, en plena campaña electoral, pusimos rumbo a Washington. Allí estábamos otra vez, los dos, once años después. Tengo que confesar que el libro no salió de la maleta, pero su presencia influyó en todas y cada una de las preguntas que realicé a politólogos, políticos y periodistas, y en todos y cada uno de los apuntes que tomé y que han acabado llenando una libreta que hoy me ayuda a entender -un poco- qué nos está pasando.

Juan Milián Querol (Morella, 1981) es politólogo. Ha sido editor, diputado en las legislaturas IX, X y XI en el Parlamento de Cataluña y miembro del Consejo Rector del Centre d’Estudis d’Opinió. Su último libro es el Acuerdo del seny. Superar el nacionalismo desde la libertad (Unión Editorial).

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