Ni rastro de sus huellas

Después que Moisés y el pueblo de Israel cruzaran el mar Rojo, no quedó en la arena ni rastro de sus huellas, leemos en el salmo 77. ¿Fue olvido o un acto deliberado, persecución implacable de la historia o su reescritura sistemática? La respuesta pertenece al misterio de esos siglos oscuros que sólo conocemos bajo forma de mito.

Sin embargo, se diría que la política actual comparte esa pasión milenaria por borrar las huellas y negar que haya sucedido lo que realmente sucedió. Del adanismo como fórmula política con Zapatero hemos pasado al cultivo continuo de los marcos emocionales, con puntas de histerismo, sin que la verdad cuente ya mucho. La técnica de la evidencia ha servido también para dotar de algún apoyo numérico a lo que son en su mayoría prejuicios ideológicos o pensamientos sin raíces ni altura. Borrar las huellas sirve para defender hoy exactamente lo contrario que ayer, con todo el descaro y sin vergüenza alguna. Ya ni siquiera los datos –esos fósiles de la realidad– permiten desenmascarar la mentira travestida de supuesta verdad.

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE.

Merkel al mando

La gran pregunta de estos días es por qué Merkel ha cambiado de opinión. Hace sólo una década, Alemania se comportó como el gran halcón europeo: la potencia central que empujaba hacia la austeridad en todo el continente. Presa de los tópicos, los periodistas se apresuraron a mencionar los tics religiosos que acompañan a cualquier leyenda negra: concretamente, la severidad luterana frente a la relajación católica del sur. Así, Merkel y los países del norte venían a reivindicar una Comunidad Económica disciplinada y rigurosa, casi espartana en su desempeño económico, mientras que los PIIGS –Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España– debían purgar sus largos años de excesos. Se trataba de una narrativa fácil, de consumo autocomplaciente: buenos y malos, como siempre. ¡Qué curioso que, una vez más, fueran los pobres los que pasaran por malos! En cualquier caso, lo cierto es que la crisis se recrudeció –no sólo en lo económico y financiero, sino también en lo político– y las reformas en países como España quedaron a medio hacer. Pero las manchas en la honra de las naciones tienden a perdurar –más si responden a prejuicios seculares– y el daño sobre la construcción europea salió a la luz. Una década más tarde, la UE afronta un nuevo desafío económico sin grandes avances institucionales, sin que se hayan saneado las cuentas del sur, con el Reino Unido fuera, con fuertes fracturas sociales abiertas y con el peligroso retorno de los populismos al debate público. ¿Tenemos más o menos Europa que hace una década? Seguramente más, pero su relevancia exterior es menor. La UE en su conjunto pasa hoy por ser algo parecido a un enfermo, que en ocasiones ni siquiera apela a los socialdemócratas o a los liberales. Esto es inaudito. O, al menos, lo hubiera sido, hace apenas unos años.

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE.

Vidas ocultas

Cuenta Gregorio Magno que san Benito, tras el intento de envenenamiento que sufrió en Vicovaro, decidió retirarse a la soledad del yermo y llevar una vida oculta. Deseaba “habitar consigo” y encontrarse a sí mismo en el seno de su intimidad. Se trata de un impulso muy antiguo, que hallamos en todas las culturas y religiones. El mundo ofrece el reino de los sentidos, al igual que la política –y el poder– ofrece el dominio de la mentira, pero es en la vida recogida donde se transparenta una realidad más honda y también más alta. En su maravilloso ensayo Lost in Thought. The Hidden Pleasures of an Intellectual Life, Zena Hitz, profesora del St. John’s College, reflexiona sobre el evidente arco de tensión que se tiende entre lo social y lo personal, entre lo externo y lo interno, entre la gravedad acuciante del tiempo y las verdades últimas.  

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE.

Modernización malograda

Según se mire, la realidad resulta muy compleja pero también sencilla y diáfana. Quiero decir que lo complicado es lógicamente difícil y lo sencillo, fácil. ¿Era previsible una epidemia por coronavirus hace apenas seis meses? No, de ningún modo. ¿Se trata pues de un cisne negro impredecible? Tampoco. Las epidemias globales, las grandes pestes que saltan de un animal al hombre, forman parte de los ciclos históricos de la humanidad. Cisne blanco o negro, conviene fijarnos más en los principios que en los discursos, más en los hechos que en las promesas. Llegó el azote del coronavirus y nos pilló sin defensas, con el país debilitado por muchas causas. La más dolorosa, la político-ideológica, consecuencia del brutal recrudecimiento de la guerra cultural. Si la Transición fue un milagro que propició el reencuentro, las dos últimas décadas han visto la voladura de tantos y tantos puentes que parecían sólidos y destinados a perdurar. El más obvio, el más patente y cuantificable es la ruptura económica: un auténtico adiós a todo lo que fue nuestro país en los últimos cincuenta años, una línea de prosperidad y de crecimiento más o menos sostenida.

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE

Momento ciceroniano

Bienvenidos al mundo de la irracionalidad que, como la vida misma, no es tampoco tan irracional. En gran medida porque la realidad admite lógicas distintas y a menudo contrapuestas. Se diría que la lógica de los científicos es una y la de los médicos, otra; como otra es la de los empresarios, la de los altos funcionarios, la de los maestros y profesores, la de los padres y la de los niños. Sin duda, con el desconfinamiento la espesa niebla del futuro adquiere tonos aún más sombríos, precisamente porque carecemos de faros o de piedras miliares que marquen un camino nítido, inequívoco. Así que la ruta posible es la de la famosa oración del cardenal Newman: “One step enough for me”, un paso tras otro hacia un lugar todavía desconocido.

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE.

La realidad importa

Los números son los números y la realidad es la realidad. Las primeras cifras económicas que conocemos nos hablan del abismo que se abre a nuestros pies. Caídas bruscas del PIB, destrucción de empleo, una morgue empresarial que se anuncia en el horizonte… El pasado viernes, la vicepresidenta del gobierno Nadia Calviño actualizó las previsiones para este año: un derrumbe del PIB de algo más del 9%, el déficit disparándose hasta el 10,3%, la deuda pública subiendo al 115,5% y el desempleo acercándose al 20%. Puro optimismo, puesto que, al fin y al cabo, con los números se puede jugar. Con la realidad, no. La realidad no admite improvisaciones: resulta demasiado dura como para sujetarla con juegos de crupier. Las ficciones crean universos, pero los universos terminan doblegando las mentiras que han nutrido la ficción.

LEER ARTÍCULO COMPLETO EN THE OBJECTIVE.