Como en política nunca nada es inocente ni nada es lo que parece —ni siquiera lo más evidente—, el ciudadano hará bien en preguntarse por qué ha convocado elecciones Pedro Sánchez. Las encuestas, unas con más margen, otras con menos, dan como clara ganadora a una hipotética coalición de derechas: el PP junto con Vox, aupados por el desgaste del Gobierno, la corrupción y una juventud —dicen— cercana a los postulados más conservadores del espectro ideológico. Convocar elecciones para perderlas no parece formar parte del manual de resistencia de un político tan obsesionado por el poder como el presidente del Gobierno. ¿De qué forma interpretar el enésimo giro de guion preparado desde La Moncloa? Vivir en una simulación tiene estas cosas: se necesita leer entre líneas y no dejarse llevar por lo aparente. Es el carácter el que dibuja el destino.
¿Y si Sánchez apuesta a dos años?

Daniel Capó
Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.




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