La pregunta por la tecnología no es neutral. Pensemos en las redes sociales: ¿han servido para unir a hombres y mujeres o han terminado por incentivar la guerra entre ambos sexos? A esta pregunta intenta responder la escritora y activista antiporno británica Louise Perry en el pódcast Interesting Times de The New York Times. Internet, afirma, ha sacado a la luz pública aquello que antes pertenecía a la intimidad que tanto los hombres como las mujeres reservaban para los más cercanos.
Y prosigue: «Creo que internet empuja a la gente a atrincherarse en sus ideologías, y eso también forma parte del problema. Y estoy segura de que ahí reside buena parte de lo que les ocurre a las mujeres jóvenes. Las chicas son muy miméticas. Todos los seres humanos lo somos; pero ellas, creo, que en mayor medida. Suelen ser, por ejemplo, las inventoras de la nueva jerga; son muy sensibles socialmente, y las modas y demás suelen originarse entre ellas. Esa capacidad, que tiene su lado bueno y su lado malo, se ve potenciada en las redes, porque internet es una herramienta extraordinaria para la mímesis. De ahí que, a mi juicio, se produzca en realidad una radicalización política mayor entre las mujeres jóvenes que entre los hombres jóvenes».





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