Pascal Quignard lee el pasado con ojo literario. Nada le pasa desapercibido. Uno de sus grandes libros se titula El sexo y el espanto. En él nos habla de la fascinación por la sexualidad en la Antigua Grecia y Roma. La palabra empleada no es gratuita: fascinación procede del latín fascinum. Y se llamaba fascinum al falo erecto: el de los sátiros, por ejemplo, representados tan a menudo en los frescos de las casas patricias.
El ojo ajeno

Daniel Capó
Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.




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