El Gobierno insiste en que agotará la legislatura pero, en el caso de nuestro presidente six seven —por utilizar el argot de la generación actual—, nada es previsible. La política es el arte de la decisión, tanto o más que el de la prudencia, y exige controlar los tiempos: sobre todo, cuándo avanzar y cuándo retroceder. La lectura demoscópica, unida al acoso judicial, dictaminará las futuras decisiones de Sánchez, que estarán guiadas —como siempre— por un único instinto: el de su permanencia en el poder. Los partidos políticos, sin embargo, tanto a derecha como a izquierda del espectro parlamentario, empiezan a moverse hacia una nueva etapa. Quizás con Sánchez, quizás sin él.
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