Escucho el álbum de Rosalía mientras llueve sobre el jardín de casa. Parece de noche, pero es de día y la claridad intenta abrirse paso entre las nubes. Si Motomami reflejaba una oscura brillantez, Lux nos habla del deseo de contemplar una nueva tierra. La pregunta por el sentido atraviesa el debate de nuestro tiempo. En ella se insinúa lo que podríamos denominar el «giro teológico» –por emplear un término caro a la fenomenología francesa– en una cultura que reconoce su condición postsecular.
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