Cae la lluvia en la isla mientras escucho una grabación corsaria de la Sinfonía concertante K. 364 de Mozart dirigida por Sergiu Celibidache. Se cuentan muchas leyendas del maestro rumano: algunas verdaderas, otras seguramente apócrifas. Fue uno de los grandes directores europeos de la segunda mitad del siglo XX; sin duda el más original y visionario, también el más radical y polémico. Se cuenta que Wilhelm Furtwängler –su predecesor al frente de la Filarmónica de Berlín– llegó a consultar con el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung acerca de la difícil personalidad del joven músico de Roman. Aquellos días, Celibidache se divertía practicando esquí acuático en las playas de México. Eran dos generaciones distintas, también dos mundos dispares.
El joven Celibidache


Daniel Capó
Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.




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