Hace unos días, en un post de la red social X, David Cerdá rememoraba los libros de lectura obligatoria que se exigían en el bachillerato español durante la década de los noventa: El árbol de la ciencia de Pío Baroja y La colmena de Camilo José Cela, La regenta de Clarín y Campos de Castilla de Antonio Machado, y muchos más. Ese era el tono de la época y también la voluntad pedagógica de la misma. Mi propia experiencia, a finales de los ochenta, no fue muy distinta. Recuerdo bien que el primer libro que nos propusieron en primero de BUP –el equivalente en edad a tercero de la ESO– fue El Aleph de Jorge Luis Borges. No se trata de una lectura sencilla, pero sí gratificante.
Lecturas obligatorias


Daniel Capó
Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.




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