Los libros que no he leído | Aurora Nacarino-Brabo

¿Qué libro que no he leído me ha influido más?

El médico del gabán blanco

No he leído El origen de las especies, pero el médico del gabán blanco sí que lo hizo. Hoy sería, si viviera, un hombre bicentenario. Nació en Cádiz en 1815 y fue primero doctor, y luego profesor, y zoólogo, y geólogo, y antropólogo, y político, y editor. Hoy sería bicentenario, digo, pero él solo necesitó 81 años para ser todo eso y unas cuantas cosas más.

Era un señor liberal, de cuando liberal quería decir progre. No había cumplido 30 años cuando obtuvo la cátedra de Química Médica de la Universidad de Cádiz. Antes de eso le había dado tiempo a viajar por América Latina y a completar su formación en la Sorbona de París. Después impartió clases de medicina en la Universidad de Santiago de Compostela y luego cambió de idea y decidió que lo suyo eran las ciencias naturales.

origen-especies-charles-darwinA esta pasión se entregó desde su cátedra de la Universidad Hispalense, de la que luego sería rector. Supongo que era un tipo extraño. Mientras España urdía golpes y asonadas militares, él publicó un Catálogo metódico y razonado de los mamíferos de Andalucía y un Catálogo de los peces, y escribió un libro sobre Avifauna de Doñana: Catálogo de las aves observadas en algunas provincias andaluzas. Fue gracias a él que Doñana comenzara a apreciarse como una joya ecológica.

Eso no significa que al médico del gabán blanco, como le llamaban sus alumnos, no le interesaran los asuntos públicos. Como miembro de la Radical Junta Revolucionaria de Sevilla, tuvo una participación destacada en La Gloriosa de 1868 y más tarde se convertiría en gobernador civil de la provincia, cargo desde el que combatiría el bandolerismo, para alivio de sus vecinos y desdicha de salteadores de caminos y escritores románticos.

Era, pues, como Jano, el dios romano de las dos caras que, según Ovidio, custodiaba él solo el universo. Con 31 años se convertiría en catedrático de Mineralogía y Zoología de la Universidad de Sevilla, llegando a ser decano de la facultad de ciencias. Allí trabajó en innumerables traducciones, catálogos de especies, estudios prehistóricos y artículos de divulgación de las teorías de Charles Darwin. Firme defensor de la Escuela Libre de Enseñanza, creó la Sociedad Antropológica de Sevilla y fundó la Revista de Filosofía, Literatura y Ciencias para dar a conocer la investigación y contribuir a la difusión de la cultura.

Fue un naturalista infatigable y apasionado, como solo los niños pueden serlo en sus juegos. Tenía ya edad de estar jubilado cuando decidió empezar de nuevo en Madrid, desde una cátedra en la Universidad Central. De la dicotomía político-científico weberiana eligió ser ambas cosas, y aún tuvo tiempo de tener una familia. Se casó con la hija de un filósofo, con la que tuvo un solo hijo que fue escritor, antropólogo y folclorista. Habría de darle dos nietos, Antonio y Manuel, ambos poetas.

El médico del gabán blanco que introdujo las ideas de Darwin en España se llamaba Antonio Machado y Núñez, y fue abuelo del poeta español más importante del siglo XX. No he leído El origen de las especies pero sí he leído los poemas de Machado. En sus versos suena el río Duero, del que es hijo el Pisuerga y nieto el Arlanza, en el que tanto me baño. En Las moscas, Machado puso rima a un tratado de entomología. Solo aquel que ha sufrido un estío de moscas pertinaces en un pueblo sabe cuánto amor a la naturaleza hay en ese poema. Es el amor heredado de su abuelo darwiniano.

En A un olmo seco, Machado describió con precisión casi científica esa forma evolutiva que es el liquen, simbiosis de un hongo y un alga que, como “un musgo amarillento”, “lame la corteza blanquecina” del árbol. Campos de Castilla es una colección de todo lo que me gusta: chopos, y colinas, y encinares, y riberas, y ruiseñores, y cerros y pedregales.

Yo veo los poemas de Machado escritos sobre los pocos olmos que aún viven, junto al río, a los pies de Lerma. Los leo en los chopos derribados por la riada, verdecidos, que son la casa de mil arañas. Están en el polvo que cubre los caminos en Castilla, en las eras que trabajan sus campesinos y en los frutos que recogen de sus huertas. La poesía de Machado da cuenta de una historia que nos trajo un hombre que hoy sería bicentenario. El origen de las especies está también en ese olmo viejo, hendido por el rayo.

Aurora Nacarino-Brabo es politóloga y periodista.

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