El mal que funda la Historia

La violencia tiene objetivos claros, aunque sus límites estén poco definidos. Se dirige contra una persona, una etnia, unas ideas, una religión, una clase social…; pero, al igual que el viento, ejecuta su acción allí donde quiere. La violencia vuela al azar, polinizando con su carga criminal los lugares más recónditos. El vocabulario que emplea – libertad, justicia, reivindicación – contiene los valores positivos de una época que se ha especializado en tergiversar el lenguaje. Para los seguidores de Nietzsche la destrucción de lo que ya está muerto abría las puertas de un nuevo mundo, emancipado de las servidumbres de la Historia. No sólo del pasado, sino también de la realidad. Para el totalitarismo comunista – que hizo de la lucha de clases el eje básico de la política – el futuro exigía el sacrificio del presente, su cuota de muertos y de destrucción. En términos míticos, no es que Saturno devore a sus hijos, sino que son los hijos – nuestros deseos convertidos en un absoluto, nuestras ideas abstractas – los que pretenden aniquilar a los padres, que somos nosotros, los hombres concretos y singulares.

Piensen en Salman Rushdie. Recuérdenlo. Con él empezó la locura de la caza del hombre en el islamismo radical. Hablo de un símbolo – de una cesura iconográfica, si así lo prefieren –, porque las raíces son anteriores y se nutren, a su vez, de las ideologías asesinas del siglo XX. La fetua contra Rushdie fue dictada hace veinticinco años por la teocracia de los ayatolás. En aquellos tiempos Jomeini era el Mal, aunque se tratara de una figura menor dentro de la geopolítica del petróleo. Shakespeare habría hablado de una “yegua de la noche”, una nightmare cabalgando por el Cuerno Fértil de Oriente Próximo. Es decir, la fetua era una pesadilla que se infiltraba en el inconsciente de nuestra civilización, una sombra de Europa y sus valores. Fukuyama empezaba ya a entonar el himno del Final de la Historia, el imperio pacífico del capitalismo y de la prosperidad que duraría siglos. No era un optimismo ciego, aunque ahora Fukuyama este lejos de creer lo mismo que entonces. Sin ir más lejos, en una larga entrevista para la revista The Rolling Stones, Bill Gates declaraba el año pasado que eliminar la pobreza extrema era cuestión de pocas décadas, no más de una o dos. Por supuesto, la generosa tecnocracia de Gates  desconoce a Auden y su famoso poema “As I Walked Out One Evening”:

[…]

 

But all the clocks in the city

Began to whirr and chime:

“O let not Time deceive you,

You cannot conquer Time.

 

In the burrows of the Nightmare

Where Justice naked is,

Time watches from the shadow

And coughs when you would kiss.

 

In headaches and in worry

Vaguely life leaks away,

And Time will have his fancy

Tomorrow or today.

 

[…]

 

Artículo completoEl mal que funda la Historia.

Artículo publicado en fronterad.

¡Comenta!

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s