El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan

Hay algo misterioso en Patricio Pron. En su obra, quiero decir. Su literatura, simplemente, vive al margen de las modas de la época y se asienta en la hondura de la escritura pura. Es lógico que su prestigio empiece a ser enorme entre los amantes de la buena literatura. La prosa de hechuras clásicas, sin concesiones ni amaneramientos, nos habla de alguien que ha leído y ha escrito mucho. Nos habla también del rigor de estos relatos, sorprendentes, ingeniosos, brillantes, profundos. Nacido en Rosario (Argentina) en 1975, Patricio Pron se doctoró en Filología Románica en Göttingen y es autor de dos libros de relatos y cuatro novelas (entre las que destaca El comienzo de la primavera), además de este El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan es su último libro: una recopilación de dieciocho cuentos inolvidables que recorren la frontera de la realidad y de la ficción y que hermana la memoria – individual y colectiva – con la identidad. Esto le añade algo mítico, mitológico, a los relatos, una textura metafísica, abstracta, que sobrevuela la narración, pero no la espesa ni dificulta su lectura.

El relato que abre el libro, Las ideas, es sencillamente sorprendente: una historia de fantasmas –mezcla de herencias anglosajona y germánica– con tintes de Bernhard. De repente, un día, el 16 de abril de 1981, en Ausleben, una pequeña localidad de la Alemania del Este, los niños empiezan a desaparecer impulsados por una especie de instinto diabólico que los empuja al bosque. En otro de los grandes relatos de este libro, Una de las últimas cosas que me dijo mi padre, releemos el pasado oscuro de la Alemania del siglo XX en la dificultosa relación de un hijo con su padre. El estatuto particular es un divertido homenaje al azar, con un guiño no disimulado a los montajes fotográficos de Sophie Calle: una pareja viaja por separado a las mismas ciudades, buscando saber cuántos días tardarán en verse rastreando los lugares en los que uno cree que se encuentra la persona amada. El problema surge cuando finalmente no dan el uno con el otro ni se encuentran, presagio del amor truncado. Un cuervo sobre la nieve funciona de modo angustioso como un negativo de la famosa película de Hitchcock, Los pájaros. Se trata, en todo caso, de relatos breves, de apenas unas páginas, con Alemania al fondo, y una secreta ironía que subraya la prosa de un libro llamado a lanzar la carrera de un gran escritor.

Artículo publicado en Aceprensa.

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