Se cuenta que, al poco de iniciarse la Segunda República, tras la quema de conventos y de iglesias en 1931, el filósofo Ortega y Gasset proclamó en la prensa: «¡No es esto, no es esto! La República es una cosa, el radicalismo es otra». Salvando el tiempo y las distancias, cabe preguntarse si era esto lo que podía esperarse de Pedro Sánchez cuando accedió al poder en 2018. En aquellos meses, la sociedad española vivía conmocionada por los casos de corrupción que atenazaban al Partido Popular. La larga sombra del procés, unida al recuerdo de la década perdida para la economía —con sus secuelas activas aún hoy—, había creado un caldo de cultivo ideal para el populismo. Podemos era entonces un actor relevante, al igual que Cs.
No era esto


Daniel Capó
Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.




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