Damián Flores

daniel-capo-damian-flores-llanosDamián Flores Llanos es uno de los pintores más interesantes de la España de hoy. Su estudio, un antiguo secadero de plátanos situado no lejos de la plaza Manuel Becerra, recuerda un enorme loft subterráneo, una especie de gruta de muros blancos y techos altos, de estructura casi laberíntica. Los blancos, algo deslucidos, de las paredes contrastan con las fotografías, los óleos apenas iniciados, las montañas de libros, los homenajes y retratos que ha ido pintando Damián en estos años. En el estudio – afuera ha dejado de llover, la luz de la tarde empieza su mortecino declinar – se escucha el scherzo de la octava sinfonía de Shostakovich. Es un movimiento brutal, de una violencia y una angustia insoportables. De repente, caigo en la paradoja que surge entre la serenidad de esta pintura – sus arquitecturas vacías herederas a la vez de lo antiguo y de lo nuevo, la elegancia de los retratos – y el sufrimiento tan hondo que expresa la música que suena en el estudio. Y entonces pienso en la desolación que marca la sensibilidad de la época, en la vivencia de un cierto nihilismo – lo dijo Jünger –, sin el cual es imposible comprender el sentido de nuestro tiempo ni reconocer sus peligros. Azorín ha escrito que “el paisaje somos nosotros, nuestro espíritu, sus melancolías y anhelos”. Y en efecto – seguimos leyendo a Azorín -, “el paisaje no existe hasta que el artista lo lleva a la pintura o a las letras. Sólo entonces – cuando está creado en el arte – comenzamos a ver el paisaje en la realidad.”

Continúa leyendo Damián Flores