
A explicar el “horror a la política” en Orwell dedica este fascinante ensayo el sinólogo belga Simon Leys, al tiempo que plantea la actualidad del pensamiento del autor inglés. Su prevención frente a las ideologías, por ejemplo, le sitúa como una especie de predecesor del filósofo judío Emmanuel Lévinas. Ambos comparten un idéntico desprecio por las abstracciones que ignoran los desvelos, gozos y alegrías del hombre concreto. En este sentido, Orwell reivindicaba lo que podríamos denominar el fondo moral de las personas normales: la lealtad, la generosidad, el respeto mutuo, la amistad. Los valores, en definitiva, que corresponden al tipo de hombre “que todas las pequeñas ideologías malolientes que ahora rivalizan por el control de nuestra alma odian con idéntico odio.” Lo que Orwell pretende explicar, sostiene Leys, es que las ideologías arrancan siempre de una supuesta verdad que exige el sometimiento de la libertad y de la conciencia. De este modo las sociedades pronto degeneran en un mundo “marcado por el odio y los eslóganes”, donde el resentimiento resulta la clave hermenéutica del poder. La pregunta ética, entonces, deviene la cuestión central de nuestra época.
Artículo publicado en La Gaceta de los Negocios
