Afinales de los años sesenta, Julián Marías visitó Israel por primera vez. Conocía someramente el país por un viaje anterior de 1933, cuando estaba bajo el mandato británico de Palestina y no era aún un Estado. Le interesaba la densidad del tiempo, sus estratos cronológicos imbricados con el paisaje. La geografía, la historia, el presente y el futuro son también la consecuencia de la voluntad de los hombres, de su estructura social y económica, de su inteligencia aplicada; en definitiva, de su libertad. Se preguntaba, inquieto, si el pueblo judío, que había sido levadura de tantos otros pueblos en la diáspora durante dos mil años, sabría ser ahora masa en una sociedad nueva, más justa y más próspera.
Contra la amnesia general

