reo que fue Américo Castro quien observó que, a lo largo de la Reconquista, la España cristiana tomó del islam su sentido particular de creencia, de modo que ser español llegó a identificarse —igual que en un juego de espejos— con ser católico; o «creyente», tal como se define a sí mismo el musulmán. Más allá de la posible veracidad histórica de la hipótesis de Castro, me interesa su aportación antropológica, es decir, que haya revelado cómo se construyen, a veces, las ideas y, sobre todo, cómo nos las hacemos nuestras. A menudo de forma especular, imitando, rechazando o enfrentándonos.
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