Icono del sitio El blog de Daniel Capó

El espejo francés

Con el marchamo de país irreformable, Francia abre de nuevo el camino. Ya lo ha hecho múltiples veces en el pasado, desde que los afanes modernizadores de España se mimetizaron con París. Quizás vuelva el tiempo de los halcones, con sus exigencias de austeridad fiscal. Las fiestas se pagan y Francia parece haber llegado al límite de su grandeur. Con un déficit del 5,8% del PIB en 2024 y una deuda pública que alcanza el 114% del PIB –3.345 billones de euros, creciendo a 5.000 euros por segundo–, el Gobierno de François Bayrou propone un ajuste de 43.800 millones de euros. El plan incluye congelar pensiones; eliminar 3.000 empleos públicos; recortar gastos en sanidad, cultura y entes locales, además de suprimir festivos como el 8 de mayo, conmemoración de la victoria contra el nazismo.

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