Icono del sitio El blog de Daniel Capó

El cansancio de la piedra

Asus 87 años, el arquitecto Sigurd Lewerentz se obsesionó con los ladrillos. En la iglesia de San Pedro, erigida en Klippan, Suecia, pidió a los albañiles que no ocultaran el cansancio ni la imperfección de la piedra. Si el reino de los cielos pertenece a los que se hacen como niños, qué mejor que en las paredes de un edificio religioso se refleje una luz aún no maleada por la experiencia ni la memoria, debió de pensar. Es cierto que nuestro hombre no buscaba una estética de las ruinas –a pesar de esas fotografías que dedicó a Roma en su viaje a Italia de 1922– ni una coartada crepuscular. Al contrario: intuía el exilio que supone la perfección.

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