A cambio de nada

por | Oct 21, 2019 | Política | 0 Comentarios

“Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz lo es a su manera”, escribió Tolstoi en el inicio de Anna Karénina. En clave política se hubiera dicho que nuestro relato de la felicidad fue una transición ejemplar que miraba hacia un horizonte moderno y europeo –como Alemania, como Francia, como Italia–, mientras que las semillas de la infelicidad permanecían enterradas en un pasado cruelmente selectivo que no se dejaba cicatrizar a ninguna costa. “Dejad siempre las heridas abiertas”, fueron –al parecer– las palabras que utilizó el president Pujol para recordarle a Carod-Rovira que el nacionalismo debe cultivar el resentimiento si aspira a construir un demos distinto. Eso sucedió cuando los papeles del Archivo de Salamanca, un periodo del que ya casi ni nos acordamos. Cada familia infeliz lo es a su manera porque las causas del rencor oculto en el alma son infinitas, al igual que las raíces del mal. Porque nada en efecto tenía que ser forzosamente como ha sido ni nada apuntaba tampoco en esa dirección; por más que los síntomas viniesen de muy antiguo, al modo de una fiebre leve y persistente, sin foco concreto.

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Daniel Capó

Daniel Capó

Casado y padre de dos hijos, vivo en Mallorca, aunque he residido en muchos otros lugares. Estudié la carrera de Derecho y pensé en ser diplomático, pero me he terminado dedicando al mundo de los libros y del periodismo.

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