Un futuro italiano

A finales de la década de los ochenta, Italia seguía manteniendo un notable dinamismo en lo económico y lo social. Sus equipos de fútbol dominaban en las principales competiciones europeas aplicando las aburridas reglas del catenaccio. Las prósperas regiones del norte inundaban los mercados con sus productos de diseño depurado y vanguardista. El ahorro privado era –lo sigue siendo– uno de los más elevados del planeta y la debilidad secular de la lira actuaba como una potente herramienta exportadora. A nivel político, la Democracia Cristiana controlaba la estabilidad del país ante el riesgo que suponía el poderoso Partido Comunista para los intereses occidentales. Hablar de la intelectualidad italiana no consistía sólo en recordar a Gramsci – tan de moda hoy en día – o en analizar la estética del Neorrealismo, sino tener presente todo una intelectualidad viva y pujante: piensen en la sedimentación clásica de Claudio Magris o en Italo Calvino; piensen en Maurizio Pollini o en Claudio Abbado.

Continúa leyendo Un futuro italiano

El compás abierto de las ciudades

Abramos el compás para tomar perspectiva, de España a Europa, de lo local a lo universal. Londres, Berlín, Frankfurt, París, Milán, Estocolmo: el futuro pertenece a las grandes ciudades que conforman lo que algunos sociólogos han descrito como una geografía de la inteligencia; smart cities, clusters de I+D, epicentros de un networking global que se expresa en inglés y come en los Melting Pot de la guía Michelin. A la vez, una nueva clase media se afianza en los países emergentes, que se benefician de los altos precios de las materias primas – apunten el shock que supondría para estas naciones la caída en vertical del precio del petróleo –, de la inversión internacional y de un aparente rigor fiscal.

Continúa leyendo El compás abierto de las ciudades

10N

Llegamos al fin de semana clave entre dudas e incertidumbre. De repente, parece como si hubiéramos entrado en un punto muerto, en un espacio frío y cortante, que permanecerá helado, al menos, hasta que pase el domingo. Mas mantiene la convocatoria de la “consulta participativa” a pesar de la decisión del Tribunal Constitucional, convencido de que el impacto político de una eventual suspensión de la autonomía resultaría muy superior a las consecuencias jurídicas de la votación. Busca un triple objetivo: ganar tiempo, cohesionar el soberanismo en torno a su figura – “el partit del President” – y, finalmente, internacionalizar un conflicto que es recibido con escasa simpatía en las cancillerías europeas. Estabilidad parlamentaria en Barcelona, quizás favorecida por el PSC de Iceta, y presión hacia Madrid de cara a unas negociaciones largas y difíciles, pero inevitables.

Continúa leyendo 10N