El camino francés

La tarde que llegué al antiguo albergue de Pamplona, situado en la Iglesia de San Cernín, un pesado sopor empezaba a abrumar el cielo. Era el calor seco que despide la fatiga de los exámenes y anuncia los festejos de San Fermín, con el consiguiente “gora” al santo y a la ciudad. Al cuidado del albergue estaba un peregrino legendario, Patxi Sanjuán; y digo legendario porque ya entonces, a mediados de los noventa, había recorrido el Camino Francés una decena larga de ocasiones. A menudo pienso de qué modo el azar se entrecruza en nuestras vidas y cómo un hecho fortuito puede determinar la orientación del destino. La mayoría de mis amigos se habían despedido ya y quedábamos sólo unos pocos alumnos que dependíamos del enlace aéreo con Madrid o con Barcelona. Era un mundo previo a Internet y, por tanto, sin acceso a la gran nube actual de información. La radio era un dial de RNE (Radio 2 o Radio 3, según los gustos musicales) y el teléfono un lujo semanal. Cuando pienso en aquellos días, me doy cuenta de que el tiempo desdibuja la letra pequeña de nuestras vidas, dejándonos en trueque el telar de la memoria. Recuerdo, por ejemplo, el calor de finales de junio y también el tedio, pero no los motivos que me impulsaron a acudir al albergue de San Cernín. Yo no había cumplidos los veinte años y ese verano me tenía que ir al extranjero.

Continúa leyendo El camino francés